La peregrinación de Dorothy Day continúa en la Casa Juan Diego

Carta de Navidad 2007

P. O. Box 70113, Houston, TX 77270

Queridos Amigos,

La Navidad es una linda estación. Todos se han cambiado--todos queremos dar. Cada quien se preocupa, no sobre lo que se puede recibir sino, que regalo puede hacer para otros.

Esto podría parecer el paraíso. Nos convertimos en una nación de donantes en la Navidad – no ávaros, sino davidosos," una economía diferente. ¡Si solo pudiéramos celebrar esta fiesta cada mes o cada día! Imagínese el impacto en la sociedad y en la economía global en un mundo lleno de "dadivosos."  Si solo no tuviera que ser tan comercial.

Desde que Cristo dio su vida, él ha sido un ejemplo de dar, para todos nosotros. Nosotros también debemos dar nuestras vidas en una forma u otra para ser fieles a su legado. En la paradoja de la vida cristiana, debemos dar para poder recibir. Nosotros estamos dotados y por eso damos regalos, empezando con nosotros mismos.

En la Casa Juan Diego dependemos totalmente en nuestros donantes para darle vida a los muchos pobres que vienen a nosotros, que no solo son desposeídos o abandonados, o no tienen nada que comer o están con nueve meses de embarazo, sino tambien enfermos y heridos, o que han sido robados, acuchillados, o balaceados por la espalda, o atropellados y están ahora paralizados o seriamente enfermos o muy maltratados o que han perdido una pierna o un brazo o que necesitan una medicina muy especial o una silla de ruedas o que tienen enfermos mentales serios o están totalmente incapacitados por haberse caído de un techo. (Nos estamos convirtiendo rápidamente en un centro para sillas de ruedas y de prótesis)

Necesitamos su ayuda para aquellos que se les ha rehusado el servicio medico.   Vivimos a la sombra de uno de los centros médicos más grandes del mundo, pero las sombras no sirven.  Necesitamos suayuda.

Al acercarnos a esta estación sagrada,les pedimos que sean "dadivosos" para que le permitan a la Casa Juan Diego servir por otro año y asi poder dar la vida. Nada del dinero que regalen se dará en sueldos – no hay salarios en la Casa Juan Diego – sino a los pobres.  La recompensa para aquellos que trabajan acá es celestial.)

Estamos muy agradecidos a ustedes por ser tan "dadivosos" por otro año. No podríamos sobrevivir sin ustedes.

Atentamente en la Vida de Cristo,

Marcos y Luisa Zwick y todos de Casa Juan Diego

 

Trabajador Católico de Houston, Vol. XXVI, No. 6, nov.-dic. 2007.

Principal  || Periódico || La Casa Juan Diego || Contactos || Enlaces